martes, 15 de noviembre de 2011

miércoles, 8 de junio de 2011

La mariposa y el chogüí... (tercera parte)

La tarde se veía tan hermosa, tan bella, tan naranja. Estaban lejos ya del lugar donde el pequeño había encontrado a Remi.
Reían, cantaban, corrían. Los pájaros aún volaban y trinaban, todo, parecía como antes y Remi olvido por un instante su tristeza.
-         Mira, amigo, tú no puedes hacer esto.
Agarraba las cuatro naranjas que aún le quedaban y las lanzó al aire.
-         ¡Se te van a caer! – grito Remi.
-         Jajajaja, no, no, jajajaja, mira… ves… a mi no se me caen.
Remi quedo asombrado como podía mantener en equilibrio las cuatro naranjas en el aire, con sus manos, su pequeño amigo.
-         ves no se me caen… ahora mira… camino y aún las mantengo en el aire, ahora, mira, voy a retroceder y no se me caerán.
Y avanzaba el niño y retrocedía mas, en eso tropieza con una piedra y cae sentado; las naranjas volaron por los aires, cayendo en la cabeza del niño.
-         Ay ay ay ay pobre de mi, pobre mi, pobre mi – Se sobaba su cabeza el pequeño.
Remi se asusto al principio y se acerco para tratar de ayudarlo pero al ver como quedo el niño y los ademanes que hacia se empezó a reír.
-         Jajajaja ves no debiste hacer eso.
Su amiguito al ver que Remi reía y estaba feliz empezó a reír junto a él.
-         Jajajaja si tienes razón no debí hacer eso.
Pasaron tres mariposas de colores y una libélula, Remi recordó lo que  le había prometido su amigo.
-         Cuéntame la historia de la mariposa, quiero saber porqué es así como es.
-         Ven siéntate aquí junto a mi y te contare la historia – le dijo su amigo.
Remi se sentó al frente de su amigo dispuesto a oír la historia.
-         Ella era una niña algo caprichosa, lo que le gustaba, trataba de conseguirlo, se lo pedía a su mamá y la pobre trataba de cumplirle su deseo. Ya tenían años viviendo por estos lugares: descendientes de europeos, traídas acá por los bienes terrenales que le había dejado su padre de la niña (muerto en una guerra de esas tantas que sólo traen desgracias).
-         Tú hablas muy raro, pareces un adulto – le dijo Remi a su amigo.
-         Jajajaja… ¿lo crees?... es que a mi me gusta aprender y cuando vienen los adultos con sus libros a leer en el campo, yo me subo a una rama de cualquier árbol y desde ahí también leo los que ellos leen, si me gusta la historia les lanzo una naranja sino despego las alas y me voy.
-         ¿Despegas las alas?... ¿tú tienes alas? – le quedo mirando Remi al niño.
-         ¿Quieres que te cuenta la historia de la mariposa o que responda tus preguntas? – se pone seriecito el niño esperando la respuesta de Remi.
-         ¿Y no puede ser las dos? – contestándole mientras sonríe.
-         Primero te cuento la historia de la mariposa entonces y ya después, si me acuerdo, respondo tus preguntas – lo dice mientras ríe.
-         Ya, entonces sigue contándome la historia.
-         Le gustaba coleccionar insectos de cualquier clase, sobre todo las mariposas, tenia una gran colección y todas estaban dentro de un cristal, a su mamá no le gustaba que hiciera eso con las pobres, pero a ella no le importaba, lo que más ansiaba era tener todas las mariposas de todo el mundo. Un día mientras buscaba una, encontró a una señora, que le había estado mirando desde rato.
-         A ti te gusta, coleccionar mariposas, ¿no es así, Dania?
-         Usted cómo sabe mi nombre.
-         Sé mucho sobre ti y sobre lo que te gusta… ¿te gustaría ver a la reina o más bien a la emperatriz de ellas?
-         Si, si, quiero verla y después atraparla para ponerla en mi colección.
-         Ven, ven, que yo te llevaré donde se encuentra ella.
-   Dania, la siguió a la mujer, y la llevo muy lejos donde se hallaba grandes árboles       y arbustos.
-         No veo nada, solo árboles y más árboles… ¿Dónde está la reina de las mariposas?... ¿Dónde está?
-         Atrás de ellos, atrás de ellos ve y míralo por ti misma.
-   Corrió con todas sus fuerzas y al entrar al lugar vio algo jamás visto por ojos      humanos. Un cielo muy azul y muy bello, un sol resplandeciente dorado, unas flores muy bellas, que jamás había visto en su vida y unas aves de vestimentas muy llamativas que trinaban preciosamente. De repente aparecieron las mariposas, eran tan bellas y tan distintas a las que tenía que quiso tocarla pero no pudo.
-         ¿Donde esta la emperatriz o reina de las mariposas?... ¿donde está?... no la veo.
-         Allá, allá está sobre el lago celestial, sobre el lago celestial- Escucho que le decían.
-     Y ella fue, y mientras corría se sintió ligera muy ligera. No se dio cuenta que ya       no pisaba sobre el campo, que estaba sobre el mismo lago.
-         ¿Dónde está?... no la veo.
-         Si, si, acá está le dijeron- apareciendo junto a ella la extraña mujer que había visto anteriormente.
-         ¿Dónde está?... ¿Dónde está?
-         Acá ves, acá mírala -  extendió su mano la mujer mostrándole un espejo.
-         Pero si soy yo, si soy yo, ¿cómo es posible?, ¿cómo?, ¿cómo?
-         Oyó una risa muy fuerte y suave que le decía.
-         Así te quedaras y tus lamentos se oirán como un alegre canto, y tus pedidas de auxilio como una risa burlona y nadie, absolutamente nadie te ayudara, sólo la inocencia en su desobediencia podrá salvarte mas aun ella tendrá su castigo, los años de tu castigo serán trasladado a él y sólo, solamente un sortilegio más bello podrá librarlo.
-         Pobre niña, pero eso le sucedió por ser mala con las mariposas y por no obedecer a su mamá, seguro su mamá le dijo que no se fuera con extraños y ya ves lo que le sucedió, pero aun así pobrecita, yo cuando la toque se desapareció, eso quiere decir que murió o que el encantamiento ¿se rompió?.
-         No, no murió, regreso a casa con su mamá, ¿quieres verla?
-         Si, si, si puedes quiero verla.
El niño agarro una hoja grande que había por el lugar, agarro una a una las tres naranjas y las exprimió, cayendo el néctar en la hoja.
-         Mírala, mírala ahí está.
Remi miró en la hoja y en efecto estaba la niña rubia de ojos verdes esmeralda junto a su mamá, ayudándola en los quehaceres de la casa.
-         Debe estar muy feliz al estar junto a su mamá y como veo ya no hace cosas malas, entonces yo era la inocencia que dijo la mujer que la podía liberar de cómo estaba, entonces quien es el sortilegio más bello que me libro del mío por no obedecer a mi mamá… ¿tu sabes quien fue o fueron las naranjas que me diste o eres tú?... ¿y quien era esa mujer?... contéstame amigo, contéstame.
El niño de piel canela no respondía, miró los cielos y entono una canción, con una tristeza que hizo que los propios cielos llorarán con él.

Rohechaga'u che symi porã
ha ku mombyry chehegui reime,
reikuaa nga'u py'a tarova
nachemonguevéiva ymaite guive.
Ñemokunu' hyakuãmba voíva
roheja guive chemotyre',
hi'ã chepepo, aveve aha,
nde ypýpe aguejy, roñandu che sy.

Las lágrimas pequeñitas del niño surcaban su rostro inocente y el viento junto a él tarareaba la canción que tanto dolía. Remi no sabía cómo o porqué entendía la canción.

Te extraño madrecita linda
y tan lejos estás de mí,
acaso supieras la aflicción
que no me deja dormir desde hace mucho.
Esos mimos perfumados
desde que te dejé me abandonaron,
ojalá tuviera alas, ir volando,
bajar junto a ti, estar contigo madre.

Y Remi empezó a llorar y a pedir a su mamá, a llamar a su perrito, a pedir perdón por todo y su amiguito lo miró, se seco sus lágrimas y le dijo:

-         Remi, Remi, mira allá, allá viene tu mamá y tu perrito, ahí vienen, ahí vienen.

Remi escucho los ladridos de su perro y la voz de su madre que lo llamaban.

viernes, 13 de mayo de 2011

La caperuza roja...


Había una vez una caperuza que tenia que ir hasta la casa de su abuela, a dejarle regalos y otras cosas que ella juntó para un día tan especial.


A la caperuza siempre le dijeron, que no fuera tan sola por el bosque porque dentro de él había muchos lobos.

- Los lobos son muy feos, viejos y tontos, por más que tengan autos, casas y sean adorados por gente tan estupidas como ellos, por nada del mundo les haré caso – se decía así misma la caperuza.

Y se arreglo toda ella y partió a la casa de la abuela, dicho y hecho aparecieron los lobos, jóvenes, no tantos y algunos muy viejos, le decían palabras edulcoradas, le ofrecían lo que otras tal vez deseaban pero, ella no les daba la más minima importancia.

Más de uno se enfureció de sus desplantes y trato de poseerla por la fuerza, pero los pobres idiotas no sabían que ella era experta en artes marciales.

Se oyeron, golpes, gritos y aullidos y los pobres lobos salieron corriendo con la cola entre las piernas. Se reía muy tenuemente la caperuza, como el brotar de los pétalos de las rosas.

- ¡Para que vean sarnosos que no todas somos iguales!

Todos los animalitos pequeños y medianos del bosque vitorearon a la niña ya que los lobos se hacían de odiar por su pedantería.

La caperuza prosiguió su camino y ya para llegar a la casa de la abuelita se encontró con un carnerito de ojos azules que tristemente balaba.

- ¿Qué es lo que tienes bonito? – le preguntó la caperuza.

Y el pobre animalito, la miró y le contestó:

- Yo quería a una ovejita de ojos verdes que era muy alegre, le di todo lo que tenia, mi cariño, mi dinero, mi fortuna y hasta un poco más, sin embargo, un día conoció a un sátiro que sufría de alopecia y se fue con él, dejándome en la más vil de las miserias.

- Pobre de ti – le dijo la caperuza. Vente conmigo que yo te cuidaré y te haré olvidar a esa ingrata oveja.

El carnerito baló de alegría y se fue con la caperuza a la casa de la abuelita. Y vivieron ahí con la abuelita por cierto tiempo muy felices; hasta que un día de tan gordito que estaba el carnerito, la caperuza y la abuela se lo comieron sin ninguna consideración.


hahahahaha ¿qué clase de cuento es ése?, no lo dirás por mi... ¿no?  xD
¡pagliaccio! ;D

martes, 3 de mayo de 2011

Allá...

Allá donde la aurora
esconde su delirio.

Donde los ángeles esbirros
son llamados profetas de mil lunas

Allá en el umbral del Pegaso
blanco y dormido.

Donde tu risa quedo estampada
en una promesa del lirio.

Aún suenan las últimas campanadas
del atrio acaecido.

Y te acuerdas de mí.
Y me acuerdo de ti.

Y el pobre mendigo de alas de plata,
de mitología barata.

Rompe con tristeza la última flecha
de su aljaba,
sucio, roído y sin brío.

domingo, 24 de abril de 2011

Di se stesso all'amata

Ya que el perezoso del BamBino no escribe nada, dejo otro de mis preferidos ^.^*


Così gl'interi giorni in lungo incerto
sonno gemo! ma poi quando la bruna
notte gli astri nel ciel chiama e la luna,
e il freddo aer di mute ombre è coverto;
Dove selvoso è il piano e più deserto
allor lento io vagando, ad una ad una
palpo le piaghe onde la rea fortuna,
e amore, e il mondo hanno il mio core aperto.

Stanco mi appoggio or al troncon d'un pino,
ed or prostrato ove strepitan l'onde,
con le speranze mie parlo e deliro.

Ma per te le mortali ire e il destino
spesso obbliando, a te, donna, io sospiro:
luce degli occhi miei chi mi t'asconde?

Niccolò Ugo Foscolo (1778 - 1827)

miércoles, 2 de marzo de 2011

La tessitrice.

Son poemas que me gustan, ya que il BamBino no escribe nada; cito uno de mis favoritos. 


Mi son seduto su la panchetta
come una volta... quanti anni fa?
Ella, come una volta, s'è stretta
su la panchetta.

E non il suono d'una parola;
solo un sorriso tutto pietà.
La bianca mano lascia la spola.

Piango, e le dico: Come ho potuto,
dolce mio bene, partir da te?
Piange, e mi dice d'un cenno muto:
Come hai potuto?

Con un sospiro quindi la cassa
tira del muto pettine a sé.
Muta la spola passa e ripassa.

Piango, e le chiedo: Perché non suona
dunque l'arguto pettine più?
Ella mi fissa timida e buona:
Perché non suona?

E piange, e piange - Mio dolce amore,
non t'hanno detto? non lo sai tu?
Io non son viva che nel tuo cuore.

Morta! Si, morta! Se tesso, tesso
per te soltanto; come, non so;
in questa tela, sotto il cipresso,
accanto alfine ti dormirò.

Giovanni Pascoli (1855 - 1912)

sábado, 8 de enero de 2011

Creador...


Y Dios creó:
La materia oscura
La energía.
El universo
Las galaxias
Los sistemas solares
Los planetas
La luna
La tierra
sus paisajes
a los animales irracionales
a los religiosos
a los agnósticos
y a los ateos.

¿Y quien creó a dios?
La superstición, señor.
La superstición.

lunes, 3 de enero de 2011

Los Tres Monitos...

Los tres monitos
saliendo de su cueva
se van a la mar

Agarraditos de las manos
emitiendo estrofas de tristezas
que son gutural

Muy fresquitos están
por el agua que les cae.

Giran y giran
y de golpe
se van feliz
directo por el zaguán.

(Si piensas mal,
acertarás)


jueves, 30 de diciembre de 2010

Un cuento algo especial...

El sol en su hermoso espacio azul se preguntaba qué es ese extraño sentimiento que hace que los seres humanos se vuelvan extremadamente felices o demasiado tristes cuando están en pareja.

-          ¿Qué es? ... qué es eso que los hace tan fuerte y tan débiles a la vez.

Le preguntó a su amiga la luna y ella al mar pero, ninguno de los dos supo contestar la interrogante. Entonces le preguntó a mercurio y éste no le contestó porque iba muy apurado, le preguntó a Venus mas esta horneaba pasteles y tampoco le respondió, a Marte pero  estaba rojo de rabia porque sus vecinos del óvalo lo molestaban lanzándole piedras, al gigantesco Júpiter mas esté bramaba iracundamente porque sin saber el porqué se le hacia un agujero en su pantalón.

-          Y coso y coso y, lo trato de reparar sin embargo  el infeliz se deshilacha y todo no vuelve a la normalidad.
    
El Sol al escuchar  a Júpiter se empezó a reír.

-          Mejor no le insisto porque estará por un largo tiempo ocupado.
  
Le preguntó entonces a Saturno, sin embargo, tampoco le contestó porque se hallaba entretenido leyendo a Tolkien. Le quiso preguntar a Urano a Neptuno y Plutón pero estaban tan lejos que tal vez no lo oirían.

-          De todas maneras no me serviría preguntarles porque esos muchachos hacen lo que quieren, ni parecen de este vecindario.

Y volvió a mirar a la Tierra y estuvo así dubitativo por un largo tiempo hasta que llegó la primavera y los campos se llenaron de sonidos cantarines, de seres felices que cubrían de felicidad todo el lugar pero lo que hacia realmente bello ese planeta eran sus flores, sólo le gustaba mirar a una; aquella de pétalos blancos, estambres dorados y estigma azul. Se acerco hacia ella, y acaricio su corola con sus manos argentadas y  como un suspiro le dijo algo a la hermosa flor que la ruborizo e hizo que aquel color se impregnada por siempre en sus mejillas.

Se hicieron muy amigos y se contaban todo, sus alegrías y sus penas, sus objetivos y sus metas; el Sol brillaba feliz en las mañanas porque tenia alguien con quien compartir esos sentimientos que el no sabia que poseía.

-          Esto es el amor, al fin lo comprendo, al fin lo entiendo, es algo tan bonito, algo tan especial.

Sin embargo, aún le faltaba por aprender uno de los sentimientos que tiene en sus entrañas el amor y esa es: La tristeza.

Y un día despertó y quiso encontrarse nuevamente con la hermosa flor, sin embargo, sólo halló pedacitos de ellas esparcido por el viento, sintió algo que le apretaba el pecho que lo hacia temblar, algo aún más fuerte que la felicidad y sin comprender por qué, lloró. Sus lágrimas tocaron los cielos y cayo en el mismo lugar donde estuvo la flor y se hizo un charquito de pétalos azules, rosas, blancos y, lágrimas de oro; pasaron las horas y el Sol entristecido se ocultaba en su ocaso, pero antes de irse por completo vio que apareció en aquel lugar unas luces pequeñas como lamparitas, se ilumino su rostro ajado y las llamaba.

-          Luci, luci, luci, luci - así como su flor.

Se disperso el nombre por todos los lugares mas al tocar las montañas se hizo más extenso y se modifico al llegar a los oídos de los seres que poblaban la tierra; y ellos lo entendieron y las llamaron: Luciérnagas

lunes, 20 de diciembre de 2010

Jennifer... (fragmento II)

Me gustaba encontrarla por el camino que iba directo a la Universidad, ella siempre adelante y yo detrás (no era mi intención, ni la de ella; eso creo). Siempre andaba sola en las idas y venidas, aunque hay veces que si iba en grupo con sus compañeras de estudios… ¿de qué hablarían?, no lo sé… la miraba de reojo cuando regresaba a mi casa porque yo salía antes que ella (en las tardes o en las mañana), era muy fácil de ubicarla porque resaltaba sobre las demás sea por su aspecto o indumentaria.
Jennifer, la chica que despertó en mí un querer algo extraño, raro, fuera de éste mundo; sólo la miraba desde lejos pero, una vez llegué a toparme cara a cara con ella. Yo recién salía de mis clases y ella regresaba a su casa, los dos solos en ese camino árido y gris de cielos azules, anaranjados, morados y trazos extraños blancos, un techo hibrido algo inaudito para ser invierno.
Miré hacia otro lado, a la casa que estaba acompañada por un anciano en silla de ruedas en su ventana, mas uno siempre siente si lo están mirando y redireccione mis ojos al lugar que hacia que mis pensamientos se incomodaran, eran sus ojos azules, tan bonitos y candidos quienes me observaban, le regalé una sonrisa y ella agacho la mirada.
-          Los cielos no pueden se tan bellos como tú – le dije.
Sus mejillas se pusieron rosas, como si en ese espacio de luna nueva en sus polos equidistantes hubiesen sembrado las flores más bellas del planeta.
-          Gracias – Me dijo, pero no fuerte sino suave, muy fino casi imperceptible.
Quise decirle algo más, sin embargo, un auto paro y una voz de varón salio dentro de él.
-          Hija, sube, vamos a comprar algo con tu madre.
Ella se quedo ahí por un momento sin decir nada, pero avanzo y subió, mirándome de reojo y me regalo algo que nunca vi hacerle… sonreír; sus dientes tan perfectos su rostro tan delicado, sus labios sonrosados, su mirada berlinesa, su alegría que toco mis mejillas, sintiéndolas tan tibias.
Por azar del destino o las obligaciones ya no lo volví a ver, ni en aquel camino, ni en la ciudad de estudios superiores, hasta que un día jueves que iba a clases, vi como dos tipos la molestaban, le habían quitado la guitarra, esa guitarra oscura con stickers que ella adoraba.
-          SI nos das un beso, morticia, te la devolvemos – vociferaban entre estupidas carcajadas.
Ella estaba quieta, no les decía nada, mas en una de esas se abalanzo sobre el que tenia la guitarra y se la quito, la abrazo muy fuerte y los dos tipos la abrazaron a ella y comenzaron a recorrer sus asquerosas manos sobre su cuerpo, querían besarla y hacer algo más, hasta que llegué y los empecé a golpear sin control alguno, logre tumbar a uno, pero el otro me lanzo un golpe en el mentón que me hizo trastabillar, trate de reponerme y agarrarlo a golpes a él también mas el otro ya se había repuesto y me sujeto de los brazos, apareció un tercero y se les unió en lo que sería una gran golpiza hacia mi persona y es ahí donde ella empezó a gritar a pedir ayuda.
Salieron los alumnos de la ciudad y nos separaron, tenía la boca y la nariz ensangrentara la camisa hecha gironés, todo el cuerpo magullado; ella soltó su guitarra y se lanzo sobre mí, me golpeaba mis brazos, mi pecho y lloraba (ése lindo astro azul se hundía en un océano de inusitada angustia):
-          Por qué te metiste, por qué te metiste, no era de tu  incumbencia, eres un idiota, eres un idiota, no quiero que nadie te haga daño, que nadie te haga daño.
Me abrazo muy fuerte y le besé sus cabellos negros como dándole mi cariño y mi gracias

domingo, 19 de diciembre de 2010

Mariela...


Mariela tiene ojos de ciruela
tez plástica de azucena
la gracia de una gacela
y la voz dulce de arandela

Muy lista y segura como centinela,
su risa suena a castañuelas;
mandona y estricta como coronela.

Le gusta leer románticas novelas
y escuchar embelesara, la zarzuela.

Si supieras primorosa rubicela
que desearía ser el galán de tu fotonovela
mas eres tan distante y esquiva
que ya dejaste de ser
de mi corazón su panatela.

Y no te burles de mi, adorada Mariela
porque te lo escribí
entre diluyentes lágrimas de acuarela.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

l'amore è tanto bello come la luna...


Tan lindo
como tus labios.
Tan dulce
como tu savia.
Tan esplendente
como las estrellas.
Tan suave
como la brisa de tus quejidos.
Tan apasionado
como tu cuerpo desnudo.
Tan arrogante
como mi libido.
Tan triste
como tu ausencia.
Tan aromático
como la fragancia de tu aurora.
Tan cándido
como la ternura de tus manos.
Tan perfectos e infinitos
como tus piernas albas.
Tan preciosos y pequeños
como la peana que te sostiene.
Tan sumisos y cautivos
como tus te quiero y mis adoro.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Ayer te vi...

Y te vi ayer, hija de noble estirpe, tu pelo de oro que cubría tu frente, tus ojos castaños que alguna vez fueron verdes, tu nariz pequeña, casi imperceptible que le dan un cierto aspecto de redondez a tu faz de Nerolí, esa sonrisa y ese sonido que ahora sonaba a fingido pero, aun así no perdía ése tono de cáscara primaveral.

¿Presentable?... quizás… ¿combinación de colores vestido y zapatos?, no tanto,  como dijo entre risas mi amor shakesperiano (y los capuletos y los amuletos).

-          Debería hacer un poco de ejercicio no le caería mal, hahahaha.
-          Debería yo decir lo mismo de tu Ex - le contesté.
-          De ése no sé nada, tal vez hasta muerto ya esté, hahahahaha.

Te miraba como la primera vez, sin embargo, el sentimiento ya no era el mismo, ya no resplandecía tu figura, tus rasgos y aun menos latía fuerte mi corazón; la ilusión, el enamoramiento platónico ya había fenecido hace tiempo.

-          Y ya tiene novio, bambino, es músico por lo que vi en Google., míralo por ti mismo.

Extendió su smarthphone, mostrando su gran descubrimiento.

-          Y es bien parecido - le dije.
-          ¿Tú crees? … a mi no me parece, hahahahaha.
-          Si, hacen una bonita pareja.
-          Mejor que nosotros jamás, ni siquiera Angelina y Brad – esta vez no se rió lo decía en serio.
-          Jajajaja no seas tan Narcisista, coralito.
-          Mírala con el pelo rojo, no le asienta para nada
-          Ya apaga eso- le dije.
-          Ya cambia, en HBO darán “El extraño caso de Benjamin Buttom”

Antes de cambiar, te miré por última vez y pensé: Ahora ella es feliz. Al fin pudo olvidar ese amargo pasado que fui, para los dos.
Un presente y un futuro muy distinto ya que aprendimos lo que es amar, queriendo a otros.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Pensamientos...


Si el entendimiento
pudiera comprender
el porqué de la belleza de tu ser.

Sería tan igual como tú.

La divinidad
que se digna en andar
entre insulsos mortales;
como yo.

Dime que me adoras...


¡Vamos niña!

No sonrías a escondidas;
ni te ocultes entre miradas lascivas
de la luna de almíbar.

No le suspires al Eolo,
gimoteando entre sollozos
que soy de tu corazón,
el oculto alborozo.

Ni imites a la Artemisa,
que celada y sigilosa,
está esperando a su presa
para hacerla sumisa.

¡Ay mujer!

De voz alegre y soñadora,
de mirada tierna y encantadora;
no seas mi valentina acusadora

Y deja… ¡Por favor!... te lo ruego,
de hincharme las bolas.

Y dime tan solo,
que me adoras.

martes, 7 de diciembre de 2010

El adiós...

Delante de ti, oyendo tu dulce voz, extasiado en tu delicada mirada que me hace olvidar quien soy. Redibujando aquellos labios hermosos que pronuncian palabras, que mis oídos no oían.

Tu pelo castaño, tan finos, tan delgados, tan perfectamente perfumados. Tu cuerpo perfecto, intocable para los malos pensamientos.

Tus manos blancas, blancas como los suspiros de mi corazón y el color inmenso de esos ojos castaños que guardan la belleza de mi amor.

Bella estabas en éste día, mi dulce fulgor y tus labios se movían sin cesar dentro de mis pupilas, emitiendo sonidos que poco a poco llegaban como tromba derruyendo todos mis suspiros por ti.

-         ¡Me Oyes!... ¿Estas escuchando lo que te digo?...Eso es lo que quiero, quiero alejarme de ti... ¡No saber más nada!... ¡Estoy harta de tu mirada triste, de tus palabras dulzonas, del toque tierno de tus manos!… ¡No quiero volverte a ver nunca más!

La miré atentamente y comprendí lo que me decía, pero no supe que responder.  Mi mente atormentada por sus injurias, sólo pensaba:

-         ¿Por qué me hieres, mi princesa?... ¿Por qué tus palabras son ahora filudas navajas que desgarran sin misericordia mi alma enamorada?... ¿Por qué me tiras al olvido?... ¿Por qué hundes mi amor, en aquel hirviente infierno que es tu desprecio?... ¿Por qué ahora, esos ojos amados, me miran con odio y rencor mal sano?

-         No te quiero ver… ¡Lárgate!... ¡Lárgate!… ¡Me aburres!

En ese preciso momento que todo bajo mis pies temblaba, me acorde de la vez que me preguntaste:

-         ¿Cómo eres?... ¿Quién eres?... ¿De donde eres?

Y  entonando una vieja canción te contesté:

Me gusta el sol
y la mujer cuando llora,
las golondrinas
y también las señoras;
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en Abril.

 No soy de aquí / ni soy de allá / no tengo edad / ni porvenir / ni ser feliz / es mi color de identidad.

Reíste y me miraste dulcemente y mis labios sintieron la ternura de tu amor en un beso, me abrazaste fuertemente y me dijiste cariñosamente:

-         ¡Te quiero!

¡Todo lo olvidaste!, todo se perdió en aquel momento, no solté ni una palabra, no volví a ver tu mirada, giré y me aparte de su lado;  podía oír como mi corazón que agonizaba.

Mis ojos se pusieron marchitos y mi rostro seco, se humedeció de lágrimas y la gente que pasaba por mi lado burlonamente me miraba. Pensaba en sus palabras y me preguntaba:

-¿Por qué tanto odio?... si yo aún te quiero… ¿por qué tanto rencor?...si solo cariño te he dado…no entiendo lo que paso… ni lo entenderé jamás.

Caminé, caminé sin rumbo porque ya no me importaba nada.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El adiós... (final)

Era un día muy especial sus ojos brillaban como caramelo cafés que resplandecían con el brillo de los cielos, su pelo castaño, su cuerpo esbelto, extenso casi perfecto.

Su rostro dibujaba la devoción y el cariño hacia alguien que amaba con todo su ser, un bello presente había comprado para ese día tan especial.

Lo saco de su estuche y lo miró para volver a apreciar tan exquisito regalo.

-          Se alegrará de verlo, es lo que necesita, tal vez me lo rechace pero yo lo convenceré para que lo use, sé que es muy orgulloso mas si se lo pido con ternura lo recibirá… estoy segura.

Se acicala, se mira en el espejo y sonríe, sabe que esté será un día inolvidable; el mejor maquillaje, el mejor perfume, el mejor vestido, todo para que sea perfecto.

Toma las llaves de su auto y sale prontamente al encuentro de su amado,  observa su reloj y se da cuenta que se le ha hecho tarde.

-          jajaja estará molesto por el retraso pero, con un beso bastará para calmarlo – se dice así misma.

Estaciona el auto y camina rápido al lugar donde siempre por más de un año se han encontrado; la banca, los cielos naranjas, la brisa tenue que embarga, los árboles, las flores, las risas de los niños y, el abrazo y los besos de los enamorados que cubren aquel parque tan querido por todos.

Lo ve a lo lejos y se da con la sorpresa que no está solo, junto a él una hermosa mujer de pelo negro y tez tan clara como la luna de mayo. Por un momento no sabe que pensar se queda estática.

Se abrazan con cariño y le parece ver que se dan un beso; miles de cosas pasaron por su mente, no sabia qué hacer.

Las lágrimas le caen de su bello y terso rostro, solloza por un instante pero se da valor así misma, quita las marcas de tristeza y decepción de su cara y avanza dispuesta a encararlo.

-          ¡Como pudiste hacerme esto a mi, eres un maldito desgraciado!... ¡Te odio!... ¡Te odio con todo el alma!

El no dice nada, sólo la mira extrañado por aquella reacción. El silencio de él  la ofusca más, su impotencia y la rabia  le hacia cenizas el alma, la ira le obligo a decir lo que realmente su mente enamorada no sentía, porque aún lo amaba:

-Me Oyes… ¿estas escuchando lo que te digo?… quiero alejarme de ti… no saber más nada, estoy harta de tu mirada triste, de tus palabras dulzonas, de tus manos delgadas… ¡no quiero volverte a ver nunca más!... ¡no te quiero ver!... ¡lárgate!... ¡lárgate!... ¡me aburres!

Él, al ver su terrible odio en sus ojos, sólo gira y la deja ahí, sin decirle nada. En aquel hermoso rostro que fue de ternura, ahora estaba lleno de venganza, de rencor y odio, corre y sube a su auto y sin pensarlo un momento su furia manejaba.

Pudo apreciar claramente la sombra de su gran amor que se alejaba, acelera violentamente y con un solo golpe, seco y violento con la vida de él terminaba.

Escapa a toda velocidad de aquel lugar, enciende la radio de su auto y entre lágrimas entona la canción que él siempre le cantaba:

Me gusta el sol
y la mujer cuando llora,
las golondrinas
y también las señoras;
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en Abril.

 No soy de aquí / ni soy de allá / no tengo edad / ni porvenir / ni ser feliz / es mi color de identidad.

A lo lejos donde había ocurrido el fatal desenlace, se oye los gritos y lágrimas de una muchacha que tiene en su regazo el cuerpo sin vida de Gabriel.

- ¡No puede ser!... ¡no puede ser!... ¡hermano!... ¡hermanito! … ¿qué te hicieron?

viernes, 3 de diciembre de 2010

Y te quiero...

Y te quiero
bajo mis cielos
revoloteando
como cándido señuelo.

Gorgoriteando
en mis labios abatí
sumisos y tristes
recuerdos de Ypacarai.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Pensamientos...

Te digo
mil verdades
y una sola mentira.

No te quiero.
Te lloro. 


miércoles, 24 de noviembre de 2010

El amor...


Y qué es el amor sino

Más que una palabra
Mal escrita.
Mal comprendida.
Mal dibujada.
Mal pronunciada.
Mal imaginada.

Vilipendiada.
Amordazada.
Eufónica.
Idílicamente soñada.

Policroísmo grotesco
de elevadas pulgadas
perforadas.

La lotería fugaz
del carroñero parasitaria.

¿Y qué es el amor?
Sino sólo de a dos.

La eficaz eutanasia
Entre Tú
o quizás yo.